La historia de divisas

Una condición previa para que naciera el dinero fue un simple treque cuando los bienes se intercambiaban con otros bienes, pero nada fue de importancia o valor especial. Principalmente se trataba de un intercambio injusto así que la sociedad necesitaba un medio de pago universal.

En poco tiempo bronce, plata y oro empezaron a ocupar las posiciones de liderazgo en el ámbito de negociación, ya que comparado con los bienes tenían un valor estable. Al principio vendedor y comerciantes fundían metales en barras y discos y los marcaban expresando su peso y puridad del metal, pero poco tiempo después los estados se encargaron del proceso.

Hasta el siglo XIX plata y monedas bimetálicas estaban en circulación. Monedas bimetálicas consistían en plata y mezcla de oro. La expansión del oro como el mayor medio de pago a nivel internacional empezó en 1696 cuando Gran Bretaña pasó al patrón oro del patrón plata en el proceso de reacuñar las antiguas monedas de plata.

15 onzas de plata eran iguales a 1 onza de oro. Las subestimadas monedas de plata de verdadero peso fueron fundidas o simplemente sacadas del país, para que el oro pudiera ocupar la posición principal de circulación del dinero en Inglaterra. En 1816 oro fue admitido como “la única medida estándar de coste y medio de pago legal sin limitaciones de importe”. En otros países plata permaneció como la moneda líder, manteniendo su posición dominante hasta que las minas de oro fueran exploradas en California a mediados del siglo XIX:

En el siglo XVIII las monedas de papel se extendieron por toda Europa, aunque se considera que aparecieron antes. Los científicos suponen que las monedas de papel fueron usadas en la antigua China en vez de oro. En Europa las monedas de papel servían como recibos para el almacenamiento de oro y bienes, pero también dio a luz a seguridades como pagarés. En 1716 escocés John Law de Lauriston que fue ministro de finanzas de Francia emitió el dinero crédito en forma de billetes para enriquecer su país. Su proyecto fue un autentico fiasco, pero dio un primer impulso para la emisión masiva de billetes de papel.

El principal problema de papel moneda era su aislamiento del contenido real de oro, el volumen de dinero no correspondía al volumen de metales preciosos que apoyaban su precio nominal. Las monedas de oro y plata contenían metales como parte esencial, en otras palabras dinero y metal fueron fundidos juntos y fueron inseparables el uno del otro. Papel moneda fue aislado como un equivalente de bienes a los que estuvo asociado durante mucho tiempo. Se hizo posible producir demasiado papel moneda, lo cual produjo que perdiera su estabilidad como un equivalente de bienes.

El sistema monetario internacional todavía estaba ligado a oro a comienzos del siglo XX. Como resultado de unas crisis económicas a largo plazo y la Segunda Guerra Mundial que iba a acabar en 1944 se creó la idea de organizar una reunión de representantes de 41 países en Bretton Woods para reformar el sistema tradicional de las divisas nacionales basado en patrón oro. Se decidió el uso del dólar estadounidense como moneda de reserva junto con el oro. El precio de una onza de oro fue fijado en 35 USD, los EEUU prometieron mantener fluctuaciones dentro de un margen de +/-1% del precio, y otros países prometieron mantener fluctuaciones de sus monedas dentro de un margen de +/-1% de su precios nominales.

Esta situación fue ventajosa para los países europeos al principio, ya que las inversiones de reservas en bonos del dólar estadounidense les proporcionaban beneficios adicionales. Por otro lado, el dólar tenía que ser de la misma confianza que el oro y la cantidad de dólares tenía que ser suficiente para suministrar la creciente cantidad de transacciones internacionales con monedas.

Al final de 1964 reservas de dólares estadounidenses de los bancos centrales alcanzaron las reservas de oro de los EEUU. Teoréticamente, un umbral de conversión fue alcanzado y el sistema de patrón de oro colapsó. Después el acuerdo de Bretton Woods fue cancelado, las principales monedas del mundo dejaron de depender de oro y su tipo empezó a definirse por demanda y oferta del mercado.